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07
ENE
2016

¿Qué pasa con el amor,es mi pareja?

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Parece que cuando nos enamoramos desprendemos dopamina, oxitocina, y vasopresina, tal y como demuestra este estudio de la Universidad de Nueva York, que te aconsejo que leas.

Esa sensación agradable y de bienestar, que producimos y llamamos amor, se convierte en algo adictivo para muchas personas.

Cuántas veces habré escuchado en conocidos y pacientes la descripción del amor como algo adictivo, que nos bloquea y nos impide hacer otras cosas que no sea estar con el amado, amada. Sólo tengo cabeza para él para ella, y los temas de conversación, y los planes de vida y las decisiones siempre lo tienen, la tienen presente por encima de los deseos personales.

Algo, además de lo fisiológico, se debe mover por ahí adentro que va más allá, porque a pesar de que existen relaciones realmente patológicas e insanas, un tipo de personas se mantienen enganchadas a otro tipo de personas, en el ámbito de la pareja, pero también en otro tipo de relaciones.

Parece ser que nos solemos vincular, elegir a los otros, desde nuestros lados patológicos, por eso sería bueno analizar cuáles son nuestros lados más patológicos, más insanos, para cuidarnos un poquito más a la hora de elegir pareja.

Un chico emprendedor, guapo, independiente, formado, llega a mi consulta con urgencia. Se sentía destrozado e inseguro. La chica de la que dice estar enamorado y con la que lo pasaba muy bien, le dijo que no tenía claro si quería algo más serio con él, cuando él le preguntó en uno de sus encuentros.

Aparentemente sencillo. Cuando le pregunté si él quería una relación con alguien que contestaba así, la cosa empieza a cambiar y comienza a salir el chico seguro que sabe lo que quiere. Su deseo personal empieza a abrirse, y comienza a separarse de ella internamente al ir descubriendo sus lados menos agradables y dañinos, lados que antes era incapaz de ver.

Entonces sucede algo curioso, el deseo empieza a hacer un efecto también necesario en el sujeto, el mismo que se vierte en el amado, ahora se revierte en sí mismo.

 En vez de dirigirlo todo hacia el otro lo dirigimos también hacia nosotros mismos y eso sigue produciendo un subidón de oxitocina, en dos líneas diferentes pero compatibles. El otro/a y nosotros mismos/as. 

¿Has sentido alguna vez cómo te alegras y vitalizas cuando consigues poner en marcha una meta personal?

Cuando ponemos proyectos individuales apasionantes en marcha, cuando conectamos con lo que deseamos en nuestra vida, se nos activa la vitalidad y vamos enamorados de nuestras cosas por la vida.

En el amor podemos estar eligiendo desde nuestros lados patológicos, de manera que si este chico  estaba acostumbrado a ayudar a sus parejas, como se dio cuenta, tendía a elegir a chicas necesitadas de ayuda, y como el amor tiene sus trampas, se vio renunciando a su brillante proyecto personal, viajando cada fin de semana de un país a otro para ver a su amor, perdiendo la cabeza por ella y renunciando a sus cosas, porque lo que le mantenía atado era ayudarle a cambiar a ella. Cosas del inconsciente, ¡ya ven!

Cuando nos atrevemos a mantener nuestra individualidad personal, respetando la individualidad personal del otro y conseguimos hacerlo compatible todo con el proyecto común de pareja, todo crece, incluidas las oxitocinas individuales y las de la pareja. Así nos acercamos a una relación de pareja más sana. Nadie dice que sea fácil, la reflexión está servida.

Sobre el autor
Autora, Carolina Suárez Rivero, Educadora Social especializada en Coaching y psicoterapia, con despacho profesional en Gran Canaria.
  1. Lna. Reply

    Muy bueno el artículo y esclarecedor.
    En realidad parece, que llevemos un letrero en la frente que, pone lo que nos gusta hacer por el otro, no para nosotros mismos y que tanto necesitamos.
    !Gracias!!

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