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23
OCT
2014

Estoy triste ¿y qué pasa con mi tristeza?

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Estoy triste ¿y qué pasas con mi tristeza? 

 Parece que la tristeza está muy mal valorada en esta sociedad competitiva que nos impide parar;  gracias a que nuestro cuerpo es sabio y nos hace parar de vez en cuando, y la tristeza tiene su importante función.

Nos deberían enseñar desde chiquitos que esa emoción tiene sus lados positivos. Soy de la opinión de que mientras antes nos enseñen a respetar nuestra tristeza, antes nos relacionaremos mejor con nosotros mismos, mismas.

¿pero, qué beneficios nos produce la tristeza?

“Las funciones de la tristeza son facilitar la introspección y el recogimiento, reduciendo los estímulos del ambiente, facilitando la retirada a instancias internas donde restaurar el ser, reduciendo la atención focalizada en el entorno para centrarla sobre uno mismo.”  fuente 

Dicho de otra manera la tristeza nos ayuda a encontrarnos con nosotros mismos, mismas.

 singularcoach.tristeza

Siempre recuerdo el ejemplo de mi terapeuta de grupo, que nos decía,

igual que las estaciones del año tienen su función en el ciclo de la naturaleza, igual que la primavera, el verano, otoño e invierno hacen su cometido, igualmente hacen su cometido las emociones en nosotros, no podemos estar en verano si nuestro cuerpo nos pide estar en invierno

 

Respetar nuestros estados emocionales es fundamental para encontrarnos a gustito con nuestras cosas. Algunos estudios se han hecho sobre los beneficios de la tristeza, y te puede interesar tenerlo presente, este artículo lo resume bastante bien. Los beneficios de estar triste 

 

¿Pero cómo nos podemos permitir estar tristes? ¿cómo se hace eso?

Suena a chiste, ¿no?, pero es cierto que hay persona que no saben permitirse estar tristes, posiblemente porque el peso de la “norma familiar, social, laboral, y la propia, les obliga a estar siempre en pie, sea como sea.

En este caso, diría que es muy importante que vayas aprendiendo a escucharte y mimarte un poquito más, porque reprimir una emoción de manera prolongada empieza a tener consecuencias peores a largo plazo y muchas se reflejan a través de nuestro cuerpo.

Te aporto algunos truquitos para permitirte vivir tu tristeza de manera sana. Y para que te sea más visual te lo presento  a través de dos maneras diferentes de vivirla.

 

Primera manera
Andrea se siente rara, se nota agotada, y con malagana, pero tiene que ir a buscar al niño a la guardería. Antes debe terminar unos informes que el Jefe le ha dicho que son urgentes. Está pensando que no hay leche en la nevera y mañana además tiene esa reunión con los equipos de evaluación y no se le puede escapar preguntarles sobre aquel caso tan complejo. Estornuda. ¿y cuándo voy al tanatorio? Tengo que acompañar a mi compañera, falleció su hermana. Que duro. Me recuerda lo malito que está Jorge. Tengo que seguir adelante, la vida es así. Estornuda dos veces más

 

¡y con este panorama!, ¿qué se puede hacer?

Las claves son más sencillas de lo que pensamos a veces. Ten en cuenta que pararnos supone encontrarnos con nosotros mismos y eso suele ser doloroso, y para evitarlo seguimos en la misma dinámica. No parar ocupando nuestro tiempo para no pensar cómo estamos.

La clave está en respetarnos y aceptar nuestros estados. Algo así como: “Estoy triste y me viene bien reconocérmelo”, “Estoy triste ¿y qué?”,  “Sí, estoy triste y me viene bien encontrarme con mi tristeza”

Ahora te voy a contar la historia de Andrea de otra manera, desde la acción de una persona que se respeta. Podría ser algo así.

 

Segunda manera
“Andrea se siente rara, se nota agotada, y con malagana. Deja su despacho y va al baño. Se mira la cara en el espejo. Vaya, la muerte de la hermana de mi compañera me ha tocado, estoy preocupada y triste. Necesito cuidarme. Hoy no hay nada más importante que mi salud y mi familia. Se acerca al despacho del Jefe y le dice cómo se encuentra. Le dice que sabe que los informes son urgentes y que mañana los tendrá hechos. Le pide el día para irse a casa. No le importa que se lo descuente. Va a buscar a su hijo a la guardería. La leche puede esperar. La reunión la puedo delegar. Puedo ir al funeral. No voy al tanatorio. Este fin de semana voy a estar en casa, con una mantita, cuidándome y mimándome. Estoy triste y necesito recolocarme

 

¿Qué hizo esta Andrea?

 

  1. Se reconoció a sí misma su estado. “Estoy preocupada y triste”. Se habló con claridad a sí misma.

  2. Localizó de dónde le venía la tristeza “Vaya, la muerte de la hermana de mi compañera me ha tocado”.

  3. Visto cómo se sentía, decidió priorizar lo que necesitaba ella. Lo hizo pensando en ella, en lo que es importante para ella. “ hoy no hay nada más importante que mi salud y mi familia”

  4. Tomó decisiones y actuó. Buscó su bienestar. “Se acerca al despacho del Jefe y le dice cómo se encuentra. Le pide el día para irse a casa”

  5. Relativizó quedándose con lo realmente importante para ella. “No le importa que se lo descuente. La leche puede esperar. La reunión la puedo delegar. Puedo ir al funeral. No voy al tanatorio”

  6. Reorganizó sus planes futuros atendiendo a su necesidad “Este fin de semana voy a estar en casa, con una mantita, cuidándome y mimándome. Estoy triste y necesito recolocarme”

Seguramente se te ocurran algunas ideas más que podría haber hecho Andrea, y sería interesante que las incorpores a esta lista.

Aunque lo realmente importante es que tú te hagas tu propia lista y el primer paso para empezar es escucharte.

 

¡Sabes hacerlo!

 

Sobre el autor
Autora, Carolina Suárez Rivero, Educadora Social especializada en Coaching y psicoterapia, con despacho profesional en Gran Canaria.

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